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Anolito (HClO) como tratamiento antifúngico para cultivos — antes y después de la cosecha — en lugar de costosos fungicidas.

El problema

A pesar de los grandes avances en seguridad alimentaria, las enfermedades transmitidas por alimentos, los brotes relacionados con alimentos y las pérdidas de producto a lo largo de la cadena de suministro siguen produciéndose, y muchos patógenos vegetales y animales siguen siendo una seria preocupación para la agricultura. Se estima que las infecciones transmitidas por alimentos causan 76 millones de casos de enfermedad, 300.000 hospitalizaciones y 5000 muertes al año solo en EE. UU.: la seguridad microbiológica es una cuestión crítica para el sector.

Un programa de desinfección eficaz puede aplicarse antes de la cosecha — en el tratamiento de semillas, la mejora del rendimiento y la calidad, la supresión de patógenos y el control de enfermedades de las plantas — y después de la cosecha, para eliminar bacterias patógenas, controlar las pérdidas de producto, prolongar la vida útil, combatir hongos indeseables e inactivar pesticidas y toxinas.

Cómo ayuda Kirkmayer

El anolito (HClO) producido por los generadores in situ de Kirkmayer ha demostrado ser un agente antifúngico eficaz frente a diversas enfermedades de los cultivos que normalmente se tratan con fungicidas durante la temporada o antes de la cosecha, con un coste considerable para los agricultores, impacto ambiental y exposición laboral para quienes los aplican. Los consumidores quieren cada vez menos productos químicos en la producción agrícola, y el anolito es uno de los nuevos tratamientos que iguala o supera a los fungicidas con menos efectos secundarios.

Una aplicación típica consiste en pulverizar la solución sobre los cultivos mediante un sistema de riego por aspersión, con excelentes resultados en el control microbiano de plantas y frutos como fresas, pepinos y tomates.